Hablemos de vino

  • 6 señales de los buenos restaurantes donde pedir vino

    Estas son las seis señales en que debemos fijarnos para saber si en un restaurante debemos pedir vino, o por el contrario si es tirar con el dinero:

    Existen algunas señales que nos indicarán si en ese establecimiento merece la pena pedir vino. A fin de cuentas, en los restaurantes se multiplica el precio de los vinos por dos o tres, por eso no hay que dudar en exigir el máximo disfrute a cada sorbo.

    1

    1.La existencia de sumiller

    El sumiller o sommelier es un profesional de la hostelería especializado en vino y su simple presencia ya es motivo para pedir vino.

    2.Conocimientos

    En algunos establecimientos no existe sumiller, pero en ocasiones encontramos personal que, aunque no formado oficialmente en sumillería, cuenta con muchos conocimientos, así como verdadera pasión y preocupación por los vinos. 

    3.Bodega propia

    Algunos restaurantes disponen a simple vista de armarios climatizados o bodegas propias , en otros se encuentra en estancias independientes , en todo caso constatar su existencia és una garantía de calidad para el cliente y demuestra interés por parte del restaurante hacia los vinos y su conservación .

    4. Servicio

    Es muy distinto del restaurante que te dejan el vino en la mesa de aquel , que además de servirte el vino en las copas y te ofrecen cubitera, decantadores y tienen copas de buena calidad y las cambian cuando és preciso.

    5. Vinos por copas

    Algunos restaurantes con buen criterio ofrecen la posibilidad de sentarte en el mantel y poder disfrutar de unos vinos de calidad por copa .

    6.Carta de vinos

    La carta de vinos suele ser un muy buen indicador del interés que el restaurante le presta a los vinos , si nos fijamos en algunos aspectos como , para comenzar , que la tengan independiente a la del menú está bien estructurada y no contiene los típicos errores entre tipos de uvas y Denominación de Origen .

    Fuente : https://www.vinetur.com

    Seguir leyendo →
  • Mencía: la uva que debes conocer

    Fuente :Bodegas Algueira

    Desde los tiempos del Imperio romano la variedad de uva tinta Mencía ha sido cultivada en la zona noroeste de la Península Ibérica. La Mencía es empleada en la elaboración de numerosos vinos afrutados, aromáticos y de color intenso, con posibilidad de crianza. Durante algún tiempo se pensó que esta casta de uva era un clon de la conocida Cabernet Franc, con la que tiene muchas similitudes.

    Áreas de cultivo de la variedad de uva Mencía

    La Mencía es la variedad de uva recomendada en las CC. AA. de Castilla y León, Asturias, Galicia, Castilla-La Mancha y Cantabria. De igual forma se es cultivada en la zona más septentrional de Portugal, de donde se cree que procede como resultado del cruce de las variedades Patorra y Alfrocheiro, uvas rojas de las regiones de Douro y Dão, respectivamente.

    La distribución de la Mencía se localiza en su mayor parte en El Bierzo y en el sureste de Galicia, donde están concentradas las denominaciones de origen de Monterrei, Valdeorras y Ribeira Sacra, siendo en las parcelas de esta última cultivada en bancada desde tiempos de la Antigua Roma.

    En El Bierzo las generaciones más jóvenes de bodegueros fueron apartándose gradualmente de la Mencía que crecía en el Valle del Sil para buscarlas en los montes de la hoya berciana, lo que en la actualidad se conoce como el cinturón vitícola de El Bierzo. Es sabido que las cepas cuyo crecimiento se produce en condiciones difíciles presentan mayores posibilidades.

    Así, las centenarias cepas de las laderas bercianas que estaban diseminadas por sus pizarrosos suelos se fueron convirtiendo en la materia prima de unos nuevos y modernos vinos de calidad. Se trataba de sufridas cepas con poca agua, en altura, muy resistentes a la crianza.

    Características de la uva Mencía

    La Mencía crece en racimos muy compactos y pequeños. Las bayas presentan un tamaño medio, con hollejo grueso y un color azul violáceo. Presenta una alta concentración de polifenoles, sustancias que protegen a las uvas de las inclemencias del tiempo y de microorganismos patógenos, debido a la gran longevidad de sus cepas.

    La uva Mencía presenta también unas características organolépticas muy parecidas a la variedad de uva Cabernet Franc, de la que fue considerada durante cierto tiempo como una variedad, erróneamente.

    El mosto de la Mencía tiene una buena acidez y presenta un alto contenido de azúcar. Es cultivada en su mayor parte en la montaña, dependiendo su maduración de su orientación y de la altitud a la que esté plantada.

    Los vinos tintos que se elaboran con la Mencía están caracterizados por su aterciopelamiento y su intenso aroma, con notas frutales, como cereza, frambuesa o fresa, e incluso florales, como regaliz o hierba seca.

    Presentan un alto grado de alcohol, siendo habitual la elaboración de vinos jóvenes o de corta crianza, aunque puedan encontrarse también de crianzas prolongadas con resultados excelentes.

    El maridaje de la uva Mencía

    Los vinos elaborados con esta variedad de uva presentan un amplio maridaje con diversos manjares gastronómicos:

    • Carnes: la caza suele acompañar muy bien a los vinos de uva Mencía, especialmente los crianza, aunque presentan también una perfecta armonía con un buen cordero, por ejemplo.
    • Quesos: son los curados los que mejor se adaptan a estos vinos, siendo un tetilla un compañero ideal de un Mencía joven, y un Idiazábal o unos buenos manchegos unas excelentes elecciones como acompañamiento de un crianza.
    • Embutidos: siempre presentan un buen maridaje con los vinos tintos, y los de Mencía no iban a ser una excepción. Enriquecen cualquier buen jamón ibérico de bellota o cecina de León.
    • Arroces: maridan a la perfección con cualquier arroz que tenga una base de carne, siendo una alternativa perfecta un risotto de codorniz o de perdiz.
    • Pescados azules y pulpo: Es vino Mencía joven, por su acidez y frutalidad, es probablemente uno de los mejores tintos para acompañar pescados azules grasos, especialmente con guarniciones fuertes o salsas. Pero si hay una pareja absolutamente perfecta esa es un Mencía joven con pulpo a la gallega, un auténtico placer para los sentidos.
    • Pizza casera: Y una sugerencia final, ¿has probado alguna vez un Mencía joven con una pizza casera? te aseguro que te sorprenderá.

    Los vinos elaborados con Mencía están de moda desde hace ya años, y no va a ser precisamente pasajera. Su variedad abarca todos los gustos, desde los vinos jóvenes suaves y frescos hasta los vinos tintos más largos y complejos. Un placer que no puedes permitirte dejar pasar.

    Un apunte final, “Mencía” es un nombre propio, el nombre de una variedad de uva, se escribe con mayúscula.

    Fuente: https://www.vinetur.com

    Seguir leyendo →
  • Diferencias entre crianza , reserva y gran reserva :

    Los vinos, ya sean blancos, rosados o tintos, reciben diferentes denominaciones en función de su envejecimiento y el tiempo que han estado almacenados en barricas de manera o en botella. Esta clasificación es propia de España, y con ella cada denominación de origen (DO) elabora vinos que atienden a los siguientes nombres descriptivos: vino joven, vino de Crianza, vino de Reserva y vino Gran Reserva.

    Los vinos jóvenes son los que se producen para su comercialización inmediata en el mismo año. Por tanto, son vinos de la misma añada y no pasan por ningún momento por el proceso de envejecimiento en barrica. No obstante, sí es posible que algunos vinos jóvenes envejezcan en barrica, pero menos del tiempo del establecido para los vinos de Crianza.

    Además, estos vinos jóvenes utilizan viñas también más jóvenes, con taninos más suaves. Por lo general son más afrutados y con menos cuerpo, son menos “intensos” que los de Crianza y Reserva.

    El tiempo que han de permanecer los vinos en barrica puede variar según la denominación de origen. Así, Consejos Reguladores como el de Rioja o Ribera del Duero aumentan el tiempo mínimo de crianza en barrica a los 12 meses para los tintos y garantizan que las barricas tienen que tener una capacidad aproximada de 225 litros. Para otros vinos, como la DO Rueda, este tiempo en barrica se reduce a los seis meses.

    Vinos de Crianza

    Los vinos tintos de crianza son aquellos que han pasado por un proceso de envejecimiento de dos años, con un mínimo de seis meses en madera (salvo las excepciones de las DO Rioja y Ribera del Duero). A partir del tercer año es cuando se pueden comercializar.

    Si hablamos de vinos blancos o rosados, son Crianza cuando se someten a un periodo de envejecimiento de 18 meses en bodega, de los que al menos seis los pasan en barricas de madera. Estos vinos pueden comercializarse a partir del segundo año.

    El paso del vino por la barrica está pensado para mejorar sus cualidades. Los vinos de Crianza experimentan fermentaciones más largas, y lo son aún más en los Reserva y Gran Reserva. La madera aporta equilibrio y aromas que consiguen que un vino bueno pase a ser muy bueno.

    Vinos de Reserva

    La Reserva es la siguiente etapa de maduración de un vino. Por lo general, cuentan con mayor calidad que los Crianza porque su tiempo de envejecimiento es mayor pero no tiene que ser mejor que un vino joven. Los tintos Reserva deben pasar un mínimo de 36 meses de maduración, con al menos 12 de ellos de estancia en barrica de madera. Se comercializan a partir del cuarto año.

    Para blancos y rosados, el tiempo de maduración se reduce a los 18 meses como mínimo, con seis en barricas de madera y 12 más en la bodega. La diferencia entre un vino blanco o rosado de Crianza o de Reserva es que este último se pone a la venta a partir del tercer año.

    Vinos Gran Reserva

    La última etapa de maduración está únicamente reservada para las mejores cosechas. Son los vinos más exquisitos, los de mayor calidad. A la diferencia de tiempo de maduración en bodega se suma que para estos vinos se seleccionan las mejores uvas de cada cosecha. Las bodegas ponen todo su interés en elaborar vinos apreciados por los clientes cuando quieren conseguir un Gran Reserva.

    Con respecto al tiempo de maduración, los tintos Gran Reserva deben contar al menos con cinco años de envejecimiento. Durante ese periodo, al menos un año y medio debe ser en barrica de madera, para aportar más matices al sabor y el cuerpo final del vino. Se comercializan a partir del sexto año.

    Blancos y rosados Gran Reserva permanecen en bodega únicamente cuatro años, y de ese tiempo solo seis meses en barrica. Se comercializan también a partir del sexto año.

    En resumen, los parámetros que determinan la denominación de un vino, si es Crianza, Reserva o Gran Reserva, son su tiempo de maduración y el número de meses que permanece en el interior de una barrica. A su vez, es importante distinguir entre tintos y blancos y rosados, pues estos dos últimos necesitan menor tiempo de envejecimiento.

    El tiempo de envejecimiento es importante no solo por los diferentes matices que aporta a cada vino, sino porque esto garantiza una duración más o menos elevada para su consumo. El vino joven, el vino del año, cuanta con una vida de consumo que oscila entre los 3 y los 5 años, dependiendo del vino, mientras que los de Crianza pueden aguantar de 5 a 8 años. Los vinos Reserva y Gran Reserva sí son más duraderos, si bien esto depende en gran medida de su elaboración.

    Todas estas variables y peculiaridades están pensadas para que los vinos, sean del tipo que sean, ofrezcan una buena calidad y atrapen el paladar del consumidor.

    Fuente: https://www.vinetur.com

    Seguir leyendo →
  • Raúl Pérez, el enólogo que respeta la naturaleza

    Raúl Pérez se toma a la naturaleza muy en serio. Su prioridad es ejercer la mínima influencia en la uva. Así entiende el vino. Observar cada terreno, cada clima y los tiempos de maduración de cada variedad es la base de su trabajo, un trabajo que incide en la capacidad del vino de expresarse sin apenas tocarlo, sin aditivos que lo transformen, quitando protagonismo a la madera y dejando que cada añada se modifique sola, consiguiendo así vinos no estandarizados. Tal método de trabajo dota de un sello inconfundible a sus vinos, idóneos para beber desde su puesta en el mercado y consiguiendo que, tras 15 o 20 años de botella, continúen mostrando carácter y frescura.

    Raúl Pérez Bodegas y Viñedos no es una bodega al uso.

    Viñedos, marcas, tipos de vino…, todos ellos son datos cambiantes en función de la naturaleza y de la creatividad de su creador, el bodeguero y enólogo Raúl Pérez. Dice de él Luis Gutiérrez, mano derecha de Robert Parker en España que «Raúl es un espíritu libre, hace y deshace, va de aquí para allá, no para de inventar, de maquinar, de probar, de cambiar y de volver a cambiar…». ¡Y así es! En la bodega se trabaja con viñedos propios o con uvas adquiridas a otros. Se producen blancos y tintos, con variedades autóctonas, siendo las producciones muy limitadas en función de la cantidad de uva recogida. Los vinos de Raúl Pérez Bodegas y Viñedos no se producen únicamente en el Bierzo, donde está ubicada la bodega; también se elaboran en León, Rías Baixas, Ribeira Sacra y Monterrei.

    La bodega, cómo no, sigue los fundamentos de su creador como el trabajo tradicional; la poca influencia en la viña, entendiendo el terreno, cada clima, y respetando los tiempos de maduración de cada variedad; la búsqueda de vinos perdurables en el tiempo, bebibles desde un primer momento y a los 20 años en botella, y la predilección por uvas autóctonas y en extinción.

    Seguir leyendo →
×